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Carnaval de la Habana festejó 50 años de Revolución

Carnaval de la Habana festejó 50 años de Revolución

Por Ivette Semanat

Dedicado al 50 aniversario del triunfo de la Revolución y como una excelente opción para el disfrute de la familia cubana, el Carnaval de la Habana tuvo lugar del 1 al 10 de agosto pasado.

La edición 2008 de los tradicionales festejos rindió homenaje al centenario de la fundación de las comparsas Componedores de Batea y El Alacrán, y al 70 cumpleaños de La Jardinera, pioneras en la defensa y preservación de la identidad nacional.

El Malecón Habanero, desde la calle Galiano hasta la céntrica avenida 23, acogió los desfiles de carrozas y comparsas, cuyo comienzo estuvo marcado cada noche por la ceremonia del "cañonazo" en la fortaleza de San Carlos de la Cabaña.

Además de los mencionados colectivos danzarios, el público disfrutó de comparsas más contemporáneas y de reconocido prestigio como Los Guaracheros de Regla, La Giraldilla, Los Jóvenes del Este, La Mazucamba y Los Caballeros del Ritmo.

Asimismo, desfilaron las representaciones artísticas de los cabarets Parisién (del Hotel Nacional de Cuba), Copa Room (del Hotel Riviera), Tropicana, la Escuela Nacional de Arte (ENA), el Conjunto Folcklórico Nacional, Danzas Españolas y el Ballet de la Television, entre otras.

Carteles, fotografías, disfraces, pinturas y coberturas periodísticas alegóricas al carnaval fueron categorías de concurso para promover la participación popular y de los medios de difusión.

Entre las novedades de esta gran fiesta de pueblo estuvieron los llamados hombres-carrozas de la oriental ciudad de Santiago de Cuba y la apertura de nuevas áreas destinadas a la presentación de reconocidas agrupaciones musicales.

Por su parte, el espectáculo "Arrollando por mi barrio", permitió al público recorrer las calles a golpe de tambor tras sus comparsas favoritas.

El Carnaval de la Habana contó con la participación de artistas del centro y oriente del país, y con invitados extranjeros de reconocido prestigio.

Orígenes de una celebración popular

En Cuba, los festejos carnavalescos tienen su antecedente en la época colonial, cuando los amos permitían a sus esclavos celebrar el "Día de Reyes", y según datos históricos, el primero se realizó el 24 de febrero de 1895.

Desde entonces y hasta principios de los años 60 del pasado siglo, estas festividades se realizaban en febrero, pero luego fueron transferidas al mes de julio, para marcar el fin de la zafra azucarera.

Algunos especialistas, sin embargo, asocian el surgimiento del Carnaval con la consolidación de La Habana como gran urbe continental -en las primeras décadas del siglo XX- y con la posterior expansión de los géneros musicales.

Así, se convirtió en uno de los grandes espectáculos de América y foro de arte popular de referencia para el Caribe.

Comparsas centenarias

Fundada en 1908, los Componedores de Batea representan una colorida estampa costumbrista de los primeros años de la República.

En ella, mujeres, niñas, pregoneros, negros y figuras adineradas de la sociedad se mezclan para compartir el ritmo trepidante de la conga más pura.

La historia contada a través del espectáculo danzario recrea, en particular, la convivencia de las clases más humildes en una antigua mansión multifamiliar (solar), que devino símbolo de la vida habanera conservado hasta hoy.

Los Componedores de Batea ostentan importantes reconocimientos entre los que se incluyen el Diploma de Oro por el rescate de las tradiciones (1995) y el segundo lugar en la categoría de Mejor Comparsa Tradicional (1974, 1978, 1986,1989, 1990, 1998).

El Alacrán surgió en uno de los barrios más conocidos del centro habanero, Jesús María, y no fue hasta 1938 que tuvo su primera presentación en los Carnavales.

Está compuesta por unos 200 integrantes que durante el desfile visten de azul y usan sombrero de yarey, en alusión a la diosa del mar de la religión Yoruba (Yemayá) y a una costumbre campesina de antaño, respectivamente.

La trama se basa en un incidente ocurrido en el ingenio azucarero La Demajagua, en las cercanías de la actual provincia de Granma, en el oriente del país, cuando una esclava es picada por un alacrán.

En la dramatización intervienen mayorales, esclavos, individuos dotados con poderes para la adivinación y otros empleados comunes en la época.

Las grandes farolas que se exhiben simbolizan a cada uno de los Orishas del Panteón Yoruba.

Mejor Comparsa Tradicional, Mejor Piquete Musical y Conjunto de Farolas son algunos de los premios otorgados a la centenaria agrupación.



 

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