Liuba María Hevia, alma de ángel y cuerdas de habanera
Por Ivette Semanat
Considerada una de las voces imprescindibles de la Nueva Trova, regresó Liuba María Hevia a la pasada Feria Internacional Cubadisco 2008. Desde 1982, su nombre encabeza la lista de lo mejor del arte musical contemporáneo y se une al de figuras emblemáticas del género en la Isla.
En ella se sintetizan autenticidad y talento para bien de nuestra identidad. Lírica mesurada, mensajes inteligentes; que abordan la amistad, el amor, las relaciones interpersonales y la esperanza; o rinden culto a los sueños infantiles -pero eternos- hacen que cada composición cobre nueva vida en su voz.
De exquisita factura, sus trabajos transitan sin prejuicios por los componentes tradicionales, que a menudo se revelan como sostén insustituible en el arte de fusionar.
La guajira, el son, la habanera son géneros que han marcado su obra; sin olvidar, por supuesto, su pasión por la trova o las magistrales versiones de piezas clásicas del repertorio latinoamericano en el que se incluyen tangos, zambas y vallenatos.
Su música para niños
Mención aparte para su entrega ilimitada al trabajo con y para los niños. De esa reverencia nacieron discos como el súper coreado Travesía Mágica (2000), compuesto por canciones propias y de las destacadas autoras Ada Elba Pérez, Teresita Fernández y la argentina María Elena Walsh.
Para los adultos, la presencia en este volumen de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Amaury Pérez, Carlos Varela, Santiago Feliú, Miriam Ramos, la propia Teresita Fernández y el Coro Solfa devino regalo especial.
En 2005 y gracias a la colaboración de Ediciones Boloña, perteneciente a la Oficina del Historiador de la Ciudad, vio la luz el fonograma ¡Atentos! Traigo un regalo. El compendio de 12 temas incluyó clásicos de la música infantil escritos por autores recurrentes en la obra de Liuba.
Por otro lado, su más reciente entrega, Secretos Cantados (2007), recoge canciones de cuna que han acompañado a varias generaciones; permanecen en la memoria popular y sin embargo apenas se han grabado.
Son, según su intérprete, melodías que han viajado de España a América y se han entrelazado con las culturas de los pueblos que las acogen.
Este es precisamente el álbum que nos la devuelve laureada con el Premio Cubadisco 2008. Concursó en la categoría de Música para niños junto a “Chiquilín”, de Élsida González y David Álvarez; “Para despertar la mañana”, del Coro Cascabelitos; “Décimas del gato Simón”, de Lucía Huergo y Josefina Diego; así como la Colección Música y Color…de varios creadores cubanos.
Otras Producciones
En el año 1993 y con la colaboración de la Fundación Pablo Milanés sacó al mercado el disco Coloreando la esperanza. En sus notas la cantautora Sara González ponderó “los timbres brillantes y dulces de las cuerdas frotadas y percutidas, para estas canciones de un finísimo verso simple, tierno y dulce”.
Lo característico, dijo Silvio en la presentación del álbum Alguien me espera (1996), “es un formidable espejo donde nos vemos y nos sentimos parte de lo representado”. Definió al grupo como “aroma, sabor y sonidos febriles que han sabido robarle silencio al misterio, a la poesía de nuestra isla.”
Del verso a la mar (1998) es uno de sus trabajos más queridos. Al formato habitual incorporó orquesta de cuerdas, guitarras eléctricas y diversos instrumentos de percusión. Una renovadora propuesta que contó con los arreglos de Beatriz Corona, Guajiro Miranda y Rey Rodríguez.
Cuatro años más tarde, regresó a los estudios para desbordar su añoranza por la canción trovadoresca. Esta vez la acompañaron músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional, Ernán López Nussa, Niurka González, Buena Fe y los vocalistas del grupo Síntesis. Ilumíname, un título sugerente en cuya esencia convergen ingredientes esenciales; madurez y autenticidad.
En los apuntes discográficos del CD Angel y Habanera (2004), el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, expresó que en su voz cada armonía adquiere nueva dimensión. Al decir de la musicóloga y presidenta de honor del Cubadisco 2008, Maria Teresa Linares, la obra está considerada la primera antología de habaneras registrada en Cuba. Contempla obras representativas de la trova tradicional del siglo XIX, hasta entonces inéditas.
Han pasado más de veinte años luego de sus primeras actuaciones guitarra en mano. Escenarios de todas las latitudes le han visto consagrarse en la preferencia del público.
Liuba María Hevia continúa cultivando sonoridades, que más allá de considerar gustos o estilos específicos, consolida un paradigma insustituible en términos de música, imagen y sonido. En consonancia, se convierten en parte vital de un catálogo diverso. Una vez más Cubadisco nos permite apreciarlo.
0 comentarios