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Hecho en Cuba

Gran Canaria baila al ritmo de Cándido Fabré

Por Ivette Semanat

Con un éxito rotundo de público y crítica concluyeron este domingo las presentaciones que por vez primera realizara el maestro Cándido Fabré y su banda en las Islas Canarias, España.

 Los  músicos viajaron directamente desde Cuba para participar en el Festival Latino España 2012. Las actuaciones tuvieron lugar en La Sala Gran Canaria de fiestas y en Pallmahía discoteca, populares centros nocturnos  de la ciudad.

 Cubanos y canarios disfrutaron en cada uno de los sitios de mas de dos horas de espectáculo, en las que Candido Fabré demostró una vez más su respeto y cariño absolutos hacia un público que desde horas tempranas y durante varias semanas esperó el gran show.

 Puso a prueba temas clásicos de su repertorio como La Habana quiere guarachar contigo, Fabré llegó y el apagón. A petición de los presentes, el artista interpretó composiciones antológicas popularizadas durante su paso por la Original de Manzanillo, hace mas de dos décadas como “Guayabita del pinar”, “A la hora que me llamen voy” y “La guagua”.

 En declaraciones a la prensa local, Fabré expresó sentirse agradecido por la oportunidad de traer a tierras canarias parte del legado musical de su isla. Aquí -dijo- hay mucha gente con ansias de cantar, bailar y reir al ritmo de la banda.

 Aunque se ha presentado en otras ocasiones en la península ibérica, esta destaca como su primera actuación en las islas. Deslizó la posibilidad de regresar con la banda completa si se concretan  negociaciones al respecto.  

 Este lunes, Cándido Fabré viaja de regreso a cuba para participar en los carnavales de la central provincia de Ciego de avila.

 Durante su estancia, recibió el cariño de un público que lo admira por ser uno de los más importantes soneros de los últimos 30 años, y el más destacado cubano en el arte de improvisar.

  

Grupo Compay Segundo en Canarias, 10 años después

Grupo Compay Segundo en Canarias, 10 años después

Por Ivette Semanat

 Los acordes de la música tradicional cubana, imperecedera y auténtica, llegaron este fin de semana a Gran Canaria, España, traídos por el Grupo Compay Segundo, luego de más de una década sin presentarse en estos escenarios.

 Invitada especialmente por el Cabildo Insular y con la congregación de cientos de seguidores cubanos y locales, la agrupación ofreció dos conciertos memorables en el emblemático Teatro Cuyás de la capital canaria.

 Composiciones antológicas del pentagrama nacional como Yo canto en el llano, Perfidia, Dos Gardenias, El Carretero, El camisón de Pepa y el archiconocido Chan Chan completaron cerca de dos horas de presentación, en las que el público demostró dominio absoluto de las letras y ritmos cubanos.

 Momento especial para los asistentes, el de la interpretación del tema Virgen del Pino, patrona del municipio canario de Teror, a quien Compay dedicara dicha canción.

 Estos conciertos forman parte de un programa especial auspiciado por la propia instalación, que pretende difundir los valores de la cultura cubana y acercarla a los residentes canarios.

  El programa de actividades contó con la participación del cuerpo diplomático de la isla acreditado en Gran Canaria e incluyó una conferencia de prensa, entrevistas en radio y televisión, y la degustación de una nueva vitola de habanos, comidas y bebidas típicas de nuestro país.

  Con sendas presentaciones en Las Palmas de Gran Canaria, el grupo Compay Segundo inicia el año del ciento cinco aniversario del mítico músico, en el que ya anunciaron una gira por varias ciudades francesas y actuaciones posteriores en  Italia y Australia.

 

Cine cubano, regalo especial para personas invidentes

Cine cubano, regalo especial para personas invidentes

Por Ivette Semanat

La cinematografía burla fronteras nuevamente. Esta vez se revela como puente insospechado entre el desarrollo cultural de las naciones y quienes en su seno no comparten igualdad de condiciones.

Las beneficiadas ahora son las personas invidentes. A ellas se dedica una colección especial de cine cubano, que incluye clásicos como La Bella del Alhambra, de Enrique Pineda Barnet; Clandestinos, de Fernando Pérez; y Viva Cuba, de Juan Carlos Cremata.

Páginas del diario de Mauricio, de Manuel Pérez, y Bailando Chachachá, de Manuel Herrera, completan la selección adaptada en su versión original al sistema de audio-descripción.

En opinión de su promotor principal, José Luis Lobato, se trata de un acontecimiento único en la isla, cuyo objetivo es la integración socio-cultural de los ciegos y débiles visuales.

A las personas videntes, destacó, también les puede proporcionar el disfrute de la obra cinematográfica desde otra perspectiva, lo cual servirá para integrar a la familia del discapacitado en el esparcimiento conjunto.

Refiriéndose a las expectativas en torno al proyecto, ponderó la disposición de las entidades cubanas para llevar al público invidente versiones de las más importantes producciones cinematográficas de todos los tiempos.

Asimismo, agregó, estamos en condiciones de mostrar nuestra experiencia y sus resultados en otros países de la región, en consecuencia con la integración latinoamericana, tan necesaria para el futuro de nuestros pueblos.

De acuerdo con el destacado productor audiovisual, Italia, España y Estados Unidos destacan entre los países con experiencias tangibles en cuanto a cinematografía para ciegos.

En América Latina, la primera adaptación de este tipo tuvo lugar con la película argentino-cubana En fin el mar, del cineasta Jorge Dyszel.

Su estreno, recordó Lobato, conmocionó a televidentes de todo el mundo, quienes lo consideraron un suceso cultural de marcado sentido humanista.





Viengsay Valdés, una mirada atenta al ballet contemporáneo

Viengsay Valdés, una mirada atenta al ballet contemporáneo

Por Ivette Semanat

Escenarios de todas las latitudes disfrutan cada año de las presentaciones del Ballet Nacional de Cuba (BNC); verdaderos clásicos de la danza cobran vida interpretados por la sexagenaria institución. La salida a escena de una de sus principales figuras, Viengsay Valdés, deviene siempre especial atracción.

Observé durante casi dos horas la increíble actuación de la que tal vez sea hoy la mejor intérprete de El lago de los cisnes en el mundo, dijo Fidel Castro en una de sus más recientes reflexiones, en la que también recordó la exclamación de un crítico europeo ante la “asombrosa elegancia y flexibilidad” de la artista, sin la más mínima imprecisión.

Al decir del escritor Miguel Barnet, su arte se basa en técnicas de una escuela cubana excepcional y está acompañado de un vasto repertorio en cuya esencia se advierten conceptos clásicos pero dúctiles y renovadores a la vez.

Su mirada atenta, su rostro alegre, sencilla y jovial accedió a conversar con periodistas de Prensa Latina. Su elocuencia facilitó el diálogo de casi dos horas, que comenzó recordando sus inicios:

“Me presenté en una convocatoria de la escuela de ballet en L y 19, en el barrio habanero de El Vedado, pero ya me gustaba todo lo relacionado con el baile. Me identificaba con el ballet quizás porque, entre las artes de su tipo, tiene una vida más prolongada. Creo que eso me ayudó a decidirme.”

-Viengsay, hemos disfrutado junto a usted de momentos de gloria, que han sido muchos. Si tuviera que referirse a los más difíciles de su carrera como primera figura del BNC…

-Momentos difíciles ha habido muchos, sobre todo aquellos en los que he tenido que sobreponerme a las lesiones y otros problemas de salud. En ocasiones hay que ser muy fuerte para cumplir, a pesar de ellos, con las obligaciones que el BNC impone y mantener la calidad de las presentaciones en esas condiciones es tal vez el mayor desafío.

-¿Cómo se prepara ante cada nuevo personaje?

-La fórmula es estudiar, analizar como lo han interpretado otras bailarinas, desde Alicia Alonso y nuestras "cuatro joyas" (Josefina Méndez, Mirta Plá, Loipa Araújo y Aurora Bosh, las dos primeras ya fallecidas) hasta los actuales maitres. Aprendo a dominar los movimientos y luego comienzo a incorporar mi propia personalidad. Cuido mucho las características de los personajes y el estilo de cada ballet para hacer creíble la interpretación.

-¿Si tuviera que elegir, con cuál de las obras interpretadas se quedaría?

-El lago de los cisnes conlleva gran virtuosismo técnico, es uno de los más fuertes del repertorio clásico mundial. Por su parte, Giselle tiene otro valor que es la complejidad interpretativa y eso lo hace grande, te obliga a sentirte actriz en escena. También está el rol de Kitri en Don Quijote, hay que mostrarse explosiva, extrovertida. Son muchos, es difícil elegir.

-¿Qué atributos distinguen a la escuela cubana de ballet?

- Tiene sus propias características que fueron muy bien estudiadas por Fernando y Alicia. Ellos, a su vez, se nutrieron de lo mejor de otras escuelas como la rusa, la danesa, la francesa pero lograron un sello único. Los giros lentos, bien dibujados, la elevación en los saltos, los balances prolongados - trabajados fundamentalmente por Josefina Méndez- y los excelentes parneos son características que distinguen a los bailarines cubanos. Establecemos una relación de pareja muy especial. La calidez y el cariño que habitualmente nos profesamos los cubanos también la demostramos en escena y se percibe con facilidad.

-Satisfecha?

-Creo que me falta mucho por descubrir a través de mis potencialidades artísticas. Afortunadamente el ballet es un arte de progreso y se que puedo enfrentar nuevos retos.

-¿Cómo ves al BNC en su 60 cumpleaños?

- Estos festejos hacen recordar los logros pero también el presente y, en particular, lo que todavía nos falta por hacer. Sesenta años es momento para pensar sobre todo en las nuevas generaciones, las cuales tendrán la responsabilidad de hacer que el ballet cubano siga estando a la altura de las grandes compañías a nivel mundial. Hay que cuidar el estilo que lo ha hecho perdurar.

-Secretos…

- Primero la constancia…sin eso no puedes proponerte metas ni lograr cosas. Sin eso no tendrías la oportunidad de exigirte todos los días. Yo, por ejemplo, llevo años de entrega a la preparación física, que sólo ahora muestran su resultado. Mis secretos podrían ser, además, el dominio de mi cuerpo, la organicidad que trato de imprimir a los personajes, ensayo horas y horas. En escena me resta sólo disfrutar cada historia.

-Hace unos meses el compañero Fidel le dedicó algunas líneas. ¿Sorprendida?

- ¡Muchísimo! Sus líneas fueron un honor para mí. Asistió a la gala inaugural del Festival Internacional de Ballet en el año 2002, ocasión en la que bailé el pas de deux Corsario junto a Carlos Acosta en el Gran Teatro de La Habana y luego me vio interpretar Don Quijote en el Teatro Nacional de Cuba. Me satisface mucho que, en medio de tantas preocupaciones y compromisos, una grabación de El lago de los cisnes, interpretado por mi, le haya proporcionado disfrute y distracción.

-¿Cuánto ha tenido que sacrificar en función de sus responsabilidades como primera bailarina de una compañía tan importante?

-En todo momento ha habido sacrificios sobre todo porque la dedicación al ballet debe ser diaria. Lleva dolores, entrega, tiempo. Quizás en algún momento haya debido estar sola porque a veces mi dedicación al baile no deja espacio a la vida social. Sin embargo, tengo muy buenos amigos que me ayudan a aliviar esa entrega de la que es tan difícil escapar cuando lo que haces te gusta. Por otro lado, debo aprovechar mi madurez artística y plenitud física lo cual me obliga a aplazar la maternidad.

-Permitiéndole soñar, la invitamos a revelar los nombres de un partenaire y una obra muy deseados.

- Manon, del coreógrafo escocés Kenneth MacMillan, con Carlos Acosta. Es un ballet muy impetuoso, necesita de gran despliegue interpretativo. Con Carlos todo funciona, nos llevamos bien dentro y fuera de la escena, hay un nivel de empatía fuerte y somos muy exigentes los dos.

- Antes de la despedida, un consejo para las nuevas generaciones, un mensaje que emana de la experiencia de conjugar dedicación y talento…

-Un artista no puede olvidar la necesidad que tiene de experimentar las más diversas vivencias, de alimentarse del arte en todas sus manifestaciones. Para mí, el cine, la música, la pintura provocan una gama de emociones que sólo viviéndolas se pueden expresar en escena.

Único museo de cera en Cuba

Único museo de cera en Cuba

Por Ivette Semanat

Muchos han sido los proyectos que en varias partes del orbe están dirigidos a perpetuar la imagen y con ello la obra de figuras emblemáticas en los diversos campos del quehacer humano. Es también con ese compromiso con el que arribó recientemente a su cuarto aniversario el único museo de cera ubicado en Cuba.

Fundado el 14 de julio de 2004 en la oriental ciudad de Bayamo, el recinto lleva el nombre de CERARTE y constituye una de las mayores atracciones del territorio. En el se exhiben más de 70 piezas de cera a tamaño natural entre las que se incluyen los músicos Benny Moré, Carlos Puebla, Compay Segundo y Polo Montañez, entre otras figuras cimeras del arte y el deporte del país.

Entre las esculturas más visitadas se encuentra la del joven italiano Fabio Di Celmo, fallecido en la Habana el 4 de septiembre de 1997 víctima de un atentado terrorista.

Las piezas son confeccionadas por una familia de escultores que lidera el padre y maestro Rafael Barrios Madrigal, residente en el serrano municipio de Guisa, en la oriental provincia de Granma. Su técnica -cera policromada- la misma que utilizaron para esculpir el busto del famoso cantante norteamericano Nat King Cole, ubicado en el Salón de la Fama del Hotel Nacional de Cuba.

El singular museo anuncia la salida próximamente de nuevas esculturas y la apertura de salas adicionales. Así, el tributo a otras celebridades cuyas identidades no han sido reveladas.

La iniciativa, esta vez llegada con el sabor del oriente cubano, constituye parte del incansable esfuerzo de las autoridades, artistas, entidades y población en general por rescatar nuestros mejores valores culturales desde cualquier rincón, y a través de las más disímiles manifestaciones artísticas.

Diez años con WARAPO en el corazón

Diez años con WARAPO en el corazón

Por Ivette Semanat

Con madurez artística probada y eterna frescura arribó el grupo Warapo a su décimo aniversario. Fundado en abril de 1998 en la Universidad Central de Las Villas, la agrupación se mantiene fiel al compromiso que inspiró su creación y a la necesidad de experimentar constante renovación.

En su propuesta - a la que mucho le queda por transitar- se advierte un acertado tratamiento de la composición y de la proyección escénica, tal vez en un intento por preservar a un público tan joven como conocedor.

Para ellos, diez años sintetizan consagración, experiencia, tiempo, música…y más. Así quedó demostrado durante el concierto único celebrado en el capitalino Teatro Karl Marx, el pasado 12 de abril.Quienes acudimos a la gran fiesta de aniversario disfrutamos de un espectáculo organizado con el tino de los que más saben.

Invitados como Isis Flores, David Álvarez, Dayani Lozano, Leony Torres, el insurrecto o Israel Rojas hicieron posible un engranaje que sólo logran los buenos amigos unidos por la misma cuerda. Mientras, temperamentales actuaciones como las de Tania Pantoja y Kelvis Ochoa catapultaron al éxtasis en una celebración definitivamente especial. La cita fue oportuna para reponer temas del disco anterior.

Visiblemente agradecido el público devino excelente intérprete de canciones como Dolor y Pena, Ella prefiere y No me cojas pa´ eso. Para otros, el plato fuerte fue el anunciado recorrido por las canciones del nuevo CD, "Tengo Nada"; una amplia gama de fusiones que consolida sonoridad, calidad y talento.

En opinión del crítico y ensayista Rufo Caballero, el álbum recrea componentes musicales y culturales, que van desde el jazz hasta el rock and roll, y cuya estética se resume en auténtica cubanía. Pero estas no son las únicas noticias. Y es que para completar el júbilo llegan cuatro nominaciones a la Feria Internacional Cubadisco 2008, un evento que acerca a lo mejor de la discografía contemporánea y corrobora la solidez de los más diversos géneros y estilos. Con él un nuevo pretexto para celebrar por todo lo alto el décimo cumpleaños.

Sobre las expectativas nos cuenta el director y arreglista, Alexei González: este disco nos llevó más de un año entre la producción musical y la realización del DVD. Me satisface mucho que se haya reconocido nuestro trabajo. Nos llena de orgullo saber que estamos nominados en cuatro categorías (Fusión, Pop-Rock, Diseño Gráfico y DVD-Multimedia). Es una competencia con un alto grado de excelencia y participar en ella es ya un privilegio.

Por su parte, el cantante principal (Amílcar) ofrece sus impresiones en una breve mirada a estos 10 años. "El recuento nos lleva a percatarnos de que siempre quedan sueños por realizar; ellos deben convertirse en motivos de inspiración para seguir adelante. Yo prefiero mirar a aciertos como la química con los demás waraperos - con todo el disfrute que entraña- a la posibilidad de tener espacios donde cantarle al pueblo de Cuba y a esa indispensable libertad de ser yo mismo en cada escenario."

"No hay dudas de que la combinación de arreglos musicales, basados en la fusión de ritmos internacionales, caribeños y cubanos, con textos inteligentes también aseguran la preferencia popular. Lo más importante es que la historia contada permita establecer una armonía directa con el receptor," destaca el compositor de la mayoría de los temas, Elder González.

"El ejercicio de llevar un determinado mensaje al público requiere de mucha responsabilidad, aunque durante el proceso mismo de creación pienses más en lo que quieres expresar. Es sumamente complicado y no siempre se acierta. Ser portador de una propuesta diferente, nada excluyente y refrescante, constituye un verdadero desafío."

La reverencia de un público fiel y de la crítica especializada, que llega a través de estas cuatro nominaciones, les impregna optimismo. En espera de una jornada de premiaciones que pudiera avizorarse impredecible pero justa, Warapo disfruta de ese privilegio que mantiene "dolor y pena" lejos del corazón.

Hemingway, razones para quedarse en Cuba

Hemingway, razones para quedarse en Cuba

Por Ivette Semanat

Caminar por las calles de Cojímar, asistir allí a la exhibición de exuberantes especies marinas, contemplar el mar que un día inspiró al poeta y compartir con su gente, es comprender las razones de Ernest Hemingway para quedarse en Cuba.

Fundada en 1649, la localidad –otrora eminente villa de pescadores- debe su nombre al lenguaje arauco y significa entrada de agua en tierra fértil. Quizás de ahí el afán por conservar sus playas como el atributo principal.

Al paso por la bahía, que un día fue de arenas grises, el viajero descubre vestigios de una auténtica comunidad de pescadores y tropieza con las redes tendidas al sol, después de largas jornadas en busca del mejor ejemplar marino.

Se sorprende además ante la presencia de viejos caserones que expandidos a lo largo de la costa desafían la cercanía del mar.

En ese lugar, el escritor estadounidense conoció historias sobre tormentas, naufragios, fiestas, tesoros aparecidos en las profundidades, y quizás, hasta de amores.

Descubrió el sabor de nuestras típicas frutas, convirtió el olor del café y el habano en parte indispensable de su espacio vital y soñó –tras los duros años de dictadura- con la Cuba de la Revolución.

Pero la suerte de la pequeña urbe se coronó cuando su entorno, bendecido por la patrona de los navegantes o Estrella del Mar, conocida como la Virgen del Carmen, dio a luz a las tramas y los protagonistas de la obra que le mereció el Premio Nobel.

Así, “El viejo y el mar” quedó en la memoria histórica de Cojímar, y esta a su vez en el recuerdo eterno de la literatura universal.

Pero no sólo las artes, las letras han hecho de este poblado un sitio entrañable. Allí, la historia parece haberse detenido, parece estar todo el tiempo invitando a rememorarla.

La edificación más antigua, por ejemplo, fue construida en el año mil 645 por el ingeniero y diseñador italiano Juan Bautista Antonelli, y sirvió como punto de vigilancia para prevenir a la Ciudad de la Habana de posibles ataques de corsarios y piratas.

Según el historiador de la localidad, la pequeña fortaleza destacó por su importancia estratégica durante la Toma de la Habana por los ingleses, en mil 762.

Entre sus habitantes –no exagero- todavía aparecen personajes confesos del Dios de Bronce de las letras norteamericanas; y otros a quienes la elocuencia de su prosa, deja la sola alternativa de lamentar un tiempo no compartido.

Carnaval de la Habana festejó 50 años de Revolución

Carnaval de la Habana festejó 50 años de Revolución

Por Ivette Semanat

Dedicado al 50 aniversario del triunfo de la Revolución y como una excelente opción para el disfrute de la familia cubana, el Carnaval de la Habana tuvo lugar del 1 al 10 de agosto pasado.

La edición 2008 de los tradicionales festejos rindió homenaje al centenario de la fundación de las comparsas Componedores de Batea y El Alacrán, y al 70 cumpleaños de La Jardinera, pioneras en la defensa y preservación de la identidad nacional.

El Malecón Habanero, desde la calle Galiano hasta la céntrica avenida 23, acogió los desfiles de carrozas y comparsas, cuyo comienzo estuvo marcado cada noche por la ceremonia del "cañonazo" en la fortaleza de San Carlos de la Cabaña.

Además de los mencionados colectivos danzarios, el público disfrutó de comparsas más contemporáneas y de reconocido prestigio como Los Guaracheros de Regla, La Giraldilla, Los Jóvenes del Este, La Mazucamba y Los Caballeros del Ritmo.

Asimismo, desfilaron las representaciones artísticas de los cabarets Parisién (del Hotel Nacional de Cuba), Copa Room (del Hotel Riviera), Tropicana, la Escuela Nacional de Arte (ENA), el Conjunto Folcklórico Nacional, Danzas Españolas y el Ballet de la Television, entre otras.

Carteles, fotografías, disfraces, pinturas y coberturas periodísticas alegóricas al carnaval fueron categorías de concurso para promover la participación popular y de los medios de difusión.

Entre las novedades de esta gran fiesta de pueblo estuvieron los llamados hombres-carrozas de la oriental ciudad de Santiago de Cuba y la apertura de nuevas áreas destinadas a la presentación de reconocidas agrupaciones musicales.

Por su parte, el espectáculo "Arrollando por mi barrio", permitió al público recorrer las calles a golpe de tambor tras sus comparsas favoritas.

El Carnaval de la Habana contó con la participación de artistas del centro y oriente del país, y con invitados extranjeros de reconocido prestigio.

Orígenes de una celebración popular

En Cuba, los festejos carnavalescos tienen su antecedente en la época colonial, cuando los amos permitían a sus esclavos celebrar el "Día de Reyes", y según datos históricos, el primero se realizó el 24 de febrero de 1895.

Desde entonces y hasta principios de los años 60 del pasado siglo, estas festividades se realizaban en febrero, pero luego fueron transferidas al mes de julio, para marcar el fin de la zafra azucarera.

Algunos especialistas, sin embargo, asocian el surgimiento del Carnaval con la consolidación de La Habana como gran urbe continental -en las primeras décadas del siglo XX- y con la posterior expansión de los géneros musicales.

Así, se convirtió en uno de los grandes espectáculos de América y foro de arte popular de referencia para el Caribe.

Comparsas centenarias

Fundada en 1908, los Componedores de Batea representan una colorida estampa costumbrista de los primeros años de la República.

En ella, mujeres, niñas, pregoneros, negros y figuras adineradas de la sociedad se mezclan para compartir el ritmo trepidante de la conga más pura.

La historia contada a través del espectáculo danzario recrea, en particular, la convivencia de las clases más humildes en una antigua mansión multifamiliar (solar), que devino símbolo de la vida habanera conservado hasta hoy.

Los Componedores de Batea ostentan importantes reconocimientos entre los que se incluyen el Diploma de Oro por el rescate de las tradiciones (1995) y el segundo lugar en la categoría de Mejor Comparsa Tradicional (1974, 1978, 1986,1989, 1990, 1998).

El Alacrán surgió en uno de los barrios más conocidos del centro habanero, Jesús María, y no fue hasta 1938 que tuvo su primera presentación en los Carnavales.

Está compuesta por unos 200 integrantes que durante el desfile visten de azul y usan sombrero de yarey, en alusión a la diosa del mar de la religión Yoruba (Yemayá) y a una costumbre campesina de antaño, respectivamente.

La trama se basa en un incidente ocurrido en el ingenio azucarero La Demajagua, en las cercanías de la actual provincia de Granma, en el oriente del país, cuando una esclava es picada por un alacrán.

En la dramatización intervienen mayorales, esclavos, individuos dotados con poderes para la adivinación y otros empleados comunes en la época.

Las grandes farolas que se exhiben simbolizan a cada uno de los Orishas del Panteón Yoruba.

Mejor Comparsa Tradicional, Mejor Piquete Musical y Conjunto de Farolas son algunos de los premios otorgados a la centenaria agrupación.