Por Ivette Semanat
Escenarios de todas las latitudes disfrutan cada año de las presentaciones del Ballet Nacional de Cuba (BNC); verdaderos clásicos de la danza cobran vida interpretados por la sexagenaria institución. La salida a escena de una de sus principales figuras, Viengsay Valdés, deviene siempre especial atracción.
Observé durante casi dos horas la increíble actuación de la que tal vez sea hoy la mejor intérprete de El lago de los cisnes en el mundo, dijo Fidel Castro en una de sus más recientes reflexiones, en la que también recordó la exclamación de un crítico europeo ante la “asombrosa elegancia y flexibilidad” de la artista, sin la más mínima imprecisión.
Al decir del escritor Miguel Barnet, su arte se basa en técnicas de una escuela cubana excepcional y está acompañado de un vasto repertorio en cuya esencia se advierten conceptos clásicos pero dúctiles y renovadores a la vez.
Su mirada atenta, su rostro alegre, sencilla y jovial accedió a conversar con periodistas de Prensa Latina. Su elocuencia facilitó el diálogo de casi dos horas, que comenzó recordando sus inicios:
“Me presenté en una convocatoria de la escuela de ballet en L y 19, en el barrio habanero de El Vedado, pero ya me gustaba todo lo relacionado con el baile. Me identificaba con el ballet quizás porque, entre las artes de su tipo, tiene una vida más prolongada. Creo que eso me ayudó a decidirme.”
-Viengsay, hemos disfrutado junto a usted de momentos de gloria, que han sido muchos. Si tuviera que referirse a los más difíciles de su carrera como primera figura del BNC…
-Momentos difíciles ha habido muchos, sobre todo aquellos en los que he tenido que sobreponerme a las lesiones y otros problemas de salud. En ocasiones hay que ser muy fuerte para cumplir, a pesar de ellos, con las obligaciones que el BNC impone y mantener la calidad de las presentaciones en esas condiciones es tal vez el mayor desafío.
-¿Cómo se prepara ante cada nuevo personaje?
-La fórmula es estudiar, analizar como lo han interpretado otras bailarinas, desde Alicia Alonso y nuestras "cuatro joyas" (Josefina Méndez, Mirta Plá, Loipa Araújo y Aurora Bosh, las dos primeras ya fallecidas) hasta los actuales maitres. Aprendo a dominar los movimientos y luego comienzo a incorporar mi propia personalidad. Cuido mucho las características de los personajes y el estilo de cada ballet para hacer creíble la interpretación.
-¿Si tuviera que elegir, con cuál de las obras interpretadas se quedaría?
-El lago de los cisnes conlleva gran virtuosismo técnico, es uno de los más fuertes del repertorio clásico mundial. Por su parte, Giselle tiene otro valor que es la complejidad interpretativa y eso lo hace grande, te obliga a sentirte actriz en escena. También está el rol de Kitri en Don Quijote, hay que mostrarse explosiva, extrovertida. Son muchos, es difícil elegir.
-¿Qué atributos distinguen a la escuela cubana de ballet?
- Tiene sus propias características que fueron muy bien estudiadas por Fernando y Alicia. Ellos, a su vez, se nutrieron de lo mejor de otras escuelas como la rusa, la danesa, la francesa pero lograron un sello único. Los giros lentos, bien dibujados, la elevación en los saltos, los balances prolongados - trabajados fundamentalmente por Josefina Méndez- y los excelentes parneos son características que distinguen a los bailarines cubanos. Establecemos una relación de pareja muy especial. La calidez y el cariño que habitualmente nos profesamos los cubanos también la demostramos en escena y se percibe con facilidad.
-Satisfecha?
-Creo que me falta mucho por descubrir a través de mis potencialidades artísticas. Afortunadamente el ballet es un arte de progreso y se que puedo enfrentar nuevos retos.
-¿Cómo ves al BNC en su 60 cumpleaños?
- Estos festejos hacen recordar los logros pero también el presente y, en particular, lo que todavía nos falta por hacer. Sesenta años es momento para pensar sobre todo en las nuevas generaciones, las cuales tendrán la responsabilidad de hacer que el ballet cubano siga estando a la altura de las grandes compañías a nivel mundial. Hay que cuidar el estilo que lo ha hecho perdurar.
-Secretos…
- Primero la constancia…sin eso no puedes proponerte metas ni lograr cosas. Sin eso no tendrías la oportunidad de exigirte todos los días. Yo, por ejemplo, llevo años de entrega a la preparación física, que sólo ahora muestran su resultado. Mis secretos podrían ser, además, el dominio de mi cuerpo, la organicidad que trato de imprimir a los personajes, ensayo horas y horas. En escena me resta sólo disfrutar cada historia.
-Hace unos meses el compañero Fidel le dedicó algunas líneas. ¿Sorprendida?
- ¡Muchísimo! Sus líneas fueron un honor para mí. Asistió a la gala inaugural del Festival Internacional de Ballet en el año 2002, ocasión en la que bailé el pas de deux Corsario junto a Carlos Acosta en el Gran Teatro de La Habana y luego me vio interpretar Don Quijote en el Teatro Nacional de Cuba. Me satisface mucho que, en medio de tantas preocupaciones y compromisos, una grabación de El lago de los cisnes, interpretado por mi, le haya proporcionado disfrute y distracción.
-¿Cuánto ha tenido que sacrificar en función de sus responsabilidades como primera bailarina de una compañía tan importante?
-En todo momento ha habido sacrificios sobre todo porque la dedicación al ballet debe ser diaria. Lleva dolores, entrega, tiempo. Quizás en algún momento haya debido estar sola porque a veces mi dedicación al baile no deja espacio a la vida social. Sin embargo, tengo muy buenos amigos que me ayudan a aliviar esa entrega de la que es tan difícil escapar cuando lo que haces te gusta. Por otro lado, debo aprovechar mi madurez artística y plenitud física lo cual me obliga a aplazar la maternidad.
-Permitiéndole soñar, la invitamos a revelar los nombres de un partenaire y una obra muy deseados.
- Manon, del coreógrafo escocés Kenneth MacMillan, con Carlos Acosta. Es un ballet muy impetuoso, necesita de gran despliegue interpretativo. Con Carlos todo funciona, nos llevamos bien dentro y fuera de la escena, hay un nivel de empatía fuerte y somos muy exigentes los dos.
- Antes de la despedida, un consejo para las nuevas generaciones, un mensaje que emana de la experiencia de conjugar dedicación y talento…
-Un artista no puede olvidar la necesidad que tiene de experimentar las más diversas vivencias, de alimentarse del arte en todas sus manifestaciones. Para mí, el cine, la música, la pintura provocan una gama de emociones que sólo viviéndolas se pueden expresar en escena.